Los paneles
solares o también llamados módulos o
colectores fotovoltaicos están formados por
dispositivos semiconductores tipo diodo que,
al recibir radiación solar, generan un
pequeño voltaje y al colocar mas de ellos se
logra lograr voltajes mayores.
Estas celdas o
paneles se calientan por el sol, y al ser
enemigos del calor, al aumentar su
temperatura reducen su rendimiento, por lo
que es necesario refrigerarlas.
Este calor es
aprovechado para calentar en agua de
edificaciones, al mismo tiempo que logramos
reducir la temperatura de las células
fotovoltaicas para lograr un mayor
rendimiento.
Los Paneles
Solares híbridos, todavía no se fabrican ni
comercializan.
Bajo las
células de la
caja, se sitúa una placa
metálica. Esta placa está unida o soldada a
una serie de conductos por los que fluye un
caloportador (normalmente agua,
anticongelante, o una mezcla de ambos). A
dicha placa se le aplica un tratamiento para
que aumente su absorción de calor, o
simplemente se la pinta de negro.
Dependiendo de
la estación del año y la situación
geográfica, tanto en viviendas unifamiliares
como en edificios, las instalaciones de
energía solar térmica proporcionan
habitualmente entre el 30% y el 100% del
agua caliente demandada, con medias anuales
en torno al 40-50%, por lo que necesitan el
apoyo de sistemas convencionales de
producción de agua caliente como termos o
calderas.